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CULTURA 30/04/2019 - 12:00 a.m. martes 30 de abril de 2019

Yelina Pérez S.
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Este año Portobelo festejó su undécimo festival, la actividad bienal más grande de la cultura afrocolonial panameña. A esta celebración se unió la agrupación musical Afrodisíaco
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La ciudad de Portobelo, en la provincia de Colón, celebró el undécimo Festival de Congos y Diablos, la actividad bienal más grande de la cultura afrocolonial panameña.

Desde las doce del mediodía el poblado —con 9,126 habitantes, según el censo de 2010—, contó con la visita de decenas de turistas locales e internacionales que deleitaron el paladar con los platillos típicos de la feria gastronómica, desarrollada en este sitio con extensa vegetación y bañado por la bahía. Por otra parte, artesanos del lugar mostraron sus piezas en una pequeña feria de artesanías.

El festival es un colorido espectáculo en el que agrupaciones de congos, diablos, músicos y cantalantes procedentes de toda la provincia y otras regiones presentan al público sus mejores habilidades y creaciones como máscaras, vestuarios, danzas y cantos.

LA FESTIVIDAD

Bajo el lema ‘Cultura Congo: Patrimonio Inmaterial de la Humanidad', en celebración de esta designación hecha por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) el año pasado, se presentaron desde las 2:30 de la tarde , alrededor de siete agrupaciones de congos y diablos.

‘Cada edición del festival atrae a miles de turistas, seducidos por la belleza de las polleras y los atractivos turísticos que resaltan a la vista en la ciudad de Portobelo', expresó Vicky Zúñiga, presidenta del Grupo Realce Histórico de Portobelo.

No es para menos. El baile de los congos es quizás la manifestación más auténtica que queda de la etapa de esclavitud colonial. Mujeres y hombres sometidos nunca perdieron el sentido de la vida y el gusto por celebrarla. Ver a un diablo o al congo bailando es presenciar un espíritu libre que entra en contacto con sus ancestros, dándoles vida y movimiento.

Roberto Enrique King, coordinador de divulgación del festival, señaló que la actividad ha ido tomando auge en cada edición, mejorando incluso la dinámica de organización, tanto en el manejo de las presentaciones como en materia de seguridad. ‘En términos de manejo de público, por ejemplo, fue un gran logro conseguir que la policía instalara las vallas de control, que despejaron la calle y permitieron una mejor y más segura distribución del público', acotó.

‘Este año en que se celebraron dos hechos significativos para la cultura congo y para el festival, como fue la designación de la Unesco y el haber obtenido la categoría por ley de festival de la República, es importante que los grupos participantes, el público y las autoridades entiendan la importancia de respaldar iniciativas como esta', recalca el coordinador.

Añade que un evento como este, fortalece positivamente a la provincia en términos de imagen e ingresos económicos, que de una u otra forma ‘nos benefician a todos como ciudadanos y como país y posiciona a la cultura congo, antes relegada y poco considerada, como uno de los pilares de nuestro patrimonio cultural como nación'.

La celebración culminó a las 7:00 de la noche con un despliegue de fuegos artificiales a la vista de quienes se quedaron para continuar con el show que incluyó presentaciones de congos en el parque del pueblo.

¿QUÉ DICE LA HISTORIA?

Según información oficial del Ministerio de Educación, fue en la mitad del siglo XV que un importante número de negros esclavos provenientes, la mayoría del continente africano, específicamente de Guinea y el Congo, se rebelaron y acantonaron en la selva caribeña. A estos se les conoció como cimarrones (esclavos prófugos, rebeldes), que desde sus aldeas utilizaban el tambor, el saludo con los pies y el hablar al revés (mezclando el castellano, inglés, francés y portugués) para comunicarse con el resto de sus hermanos en cautiverio.

Este grupo trajo consigo sus propios rasgos culturales, con ritmos, cadencias, pero sobre todo plagado de sensualidad. La música del tambor corría por sus venas y la utilizaron como un medio para expresar sus más profundas y sentidas emociones.

Los esclavos y los negros acostumbraban reunirse en sus palenques, donde danzaban, jugaban y satirizaban al blanco opresor, por el cual sentían odio y rencor, siendo la música un medio de desahogo, pero también de nostalgia por sus raíces, revela el artículo.

Para King, esta rica tradición folklórica, sinónimo de rebeldía y libertad, que es también una representación parateatral o cuasi teatral, porque tiene una historia y significativos personajes, está afectada y amenazada por el cambio de los tiempos, por lo que es menester buscar mecanismos para preservarla y divulgarla.

‘En razón de esto nace el Festival de Diablos y Congos de Portobelo, como iniciativa directa de los mismos pobladores y cultores de la tradición conga, a través del Grupo Realce Histórico de Portobelo y de la Fundación Portobelo', puntualizó. En este escenario, la Autoridad de Turismo de Panamá y el Instituto Nacional de Cultura se unieron con el objetivo de potenciar un proceso de rescate y preservación del patrimonio cultural de la región.

PERSONAJES PRINCIPALES

¿Quiénes encarnan a los espíritus milenarios y a la realeza congo?

La reina: Es la máxima autoridad. Durante la fiesta sale vestida con una pollera confeccionada con retazos de tela, camisa con arandela y la cabeza adornada con flores coloridas. Porta una corona y lleva los pies descalzos.

El rey: También conocido como Juan de Dios, lleva una corona vistosa, bastón de mando y faja de color con insignias. Viste pantalón negro, camisa blanca o hecha de retazos de tela y corbata con el nudo hacia atrás. Representa al señor de la guerra y de la economía.

El pajarito: Es el mensajero del reino. Como príncipe representa al negro que se arriesga a buscar un lugar más seguro para establecer a los palenques lejos de los adversarios. Siempre lleva una túnica corta.

Las mininas: Son dos niñas bailarinas que usan vestidos distinguidos y coronas. Se encargan de atender a la reina.

El esclavo: Representa al negro desarrapado, el último grado de miseria física y moral al que llega un esclavo. Lo lleva un amo encadenado y recibe latigazos constantes.

El diablo: Utiliza un disfraz rojo y negro, además de máscara con cuernos y zapatos puntiagudos y brillantes. Su objetivo es aterrorizar a la gente y ayudar a mantenerla sometida. En la época fue el gran auxiliar del amo.